El ser humano ha estado dirigido a encontrar la felicidad
como una meta o un fin, como un estado de bienestar ideal y permanente al que
llegar, sin embargo, parece que tiene la capacidad de aparecer y desaparecer de
forma constante a lo largo de nuestras vidas.
Las
personas estamos inmersas durante el desarrollo de nuestra vida en un proceso
de cambio vital, que nos genere mayor estabilidad en ese bienestar, por eso ponemos mucho esfuerzo en potenciar en ella
diferentes estrategias que fomentarán la mejora de nuestro bienestar y por ende
la ansiada felicidad, y de esa manera todas nuestras energías están dirigida a
poder encontrar sentido a nuestras vidas.
