En muchas ocasiones cuando visito a mi madre en su casa, esa donde me crié, recuerdo en muchos momentos, cuando entro en su habitación o en la cocina, esas múltiples sensaciones que me hacen dar un salto al pasado. Recuerdo las fragancias y olores característicos, nunca olvidaré ese olor a frescor de las toallas recién puestas, ni esa sensación que revivo cada vez que entro en la cocina y revivo el olor de su comida.
Como ves evocamos momentos donde recordamos y disfrutamos de los aromas y sabores que ya han pasado en nuestra vida. Esas experiencias sensoriales que nos traen a la mente ese plato tan especial que tomabas en casa, junto a todos esos matices de fragancias distintas que no están presentes y que revivimos de nuestro pasado. Esos momentos son importantes ya que nos revitalizan y nos hacen ganar felicidad rememorada a través de lo que conocemos por el saboreo del pasado.
