José Juan Rivero *
Hace unos días, mientras conversaba con mi hija pequeña sobre la Navidad, sentía cómo con cada palabra me proyectaba toda su fantasía, esa magia que solo los más pequeños parecen captar.
Así llenan de emociones su mundo, muestran la alegría, sonríen y ríen, pero sobre todo respiran ilusión, un sentimiento que sin lugar a dudas parece que los adultos en muchas ocasiones hemos desterrado de nuestras vidas. Las emociones positivas como la esperanza y la ilusión se manifiestan cuando la vida nos sorprende y cada momento lo vivimos como novedoso y único.
Así llenan de emociones su mundo, muestran la alegría, sonríen y ríen, pero sobre todo respiran ilusión, un sentimiento que sin lugar a dudas parece que los adultos en muchas ocasiones hemos desterrado de nuestras vidas. Las emociones positivas como la esperanza y la ilusión se manifiestan cuando la vida nos sorprende y cada momento lo vivimos como novedoso y único.

